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La espantosa levedad del Parecer y no Ser.

Los Caprichos de Goya

Esta serie de grabados, comenzó a gestarse en 1793 cuando el artista se retiró a Andalucía por problemas de salud en enero de ese mismo año. En otoño se encontraba en Madrid, recuperada su salud, pero con la terrible secuela de la sordera que a partir de este momento le acompañará hasta su muerte. Éste es un factor que no debe pasarse por alto pues de sus cartas se deduce el sufrimiento que le supuso la enfermedad. En una fecha imprecisa de 1793, escribía Goya a su gran amigo Martín Zapater: “Mio de mi alma, estoy en pie, pero tan malo que la cabeza no se si esta en los ombros, sin ganas de comer, ni de ninguna cosa”

Los Caprichos fueron desde su publicación considerados como una crítica mordaz a
la sociedad y en concreto a algunas instituciones como la iglesia. Se conservan
manuscritos que halagan su talento para caricaturizar su entorno incluso llegándolo
a comparar con las famosas series de pintor inglés Hogarth.

En en un manuscrito anónimo redactado en francés entre 1802 y 1808, se ofrecen explicaciones para un gran número de escenas que parecen hacer alusiones específicas y que sólo pueden referirse a personas de alto rango en la sociedad española, y a episodios muy conocidos en la anecdótica del presente reinado (Carlos IV).

Grandes temas de los Caprichos:

1- El sueño de la razón
2- La Religión
3- La educación
4- La prostitución

Se entiende a los Caprichos, como una serie muy dependiente de la de Los sueños, género muy difundido en el mundo medieval y retomado en el siglo XVII con Quevedo. Existen paralelismos entre la obra gráfica de Goya y la literaria de Erasmo ya que ambos buscaban lanzar un llamamiento de carácter ético-religioso bien definido, así como una crítica a las malas costumbres universitarias (sobre todo Erasmo) y eclesiásticas.
Se han conservado dos manuscritos (manuscrito del Museo del Prado, manuscrito de la Biblioteca
Nacional) coetáneos a la publicación de la serie de grabados.

El sueño de la razón produce monstruos:

Para esta famosa estampa, Goya realizó una gran cantidad de dibujos preparatorios. De ellos se deduce que en un principio debió ser la imagen que abriría la colección de una primera serie de 72 grabados proyectada en 1797.
Ferrari cree que fue el primer dibujo que hizo para su serie, y en él escribió con pluma las intenciones que le llevaron a realizarla (Sueño Dibujado) De Goya, 1797. El autor soñando. Su intento sólo es desterrar vulgaridades perjudiciales y perpetuar con esta obra de Caprichos el testimonio sólido de la verdad. Así pues en este grabado el artista nos dice el espíritu con el que concibió esta colección. Entendía sus imaginaciones como sueños que explicaban lo absurdo e irracional del hombre de la sociedad a la que pertenecía y pretendía dar ejemplo y testimonio sólido de verdad. Tras varios ensayos y pruebas, este dibujo se convertirá en el Capricho, (El sueño de la razón produce monstruos), de la edición definitiva de 1799.

Los Caprichos son considerados aberraciones o enfermedades de la razón humana, tal y como se veía también en prospectos de periódicos como El Censor, en las poesías satíricas de Meléndez y Jovellanos y en los numerosos folletos y artículos del momento. Por tanto Goya se autorretrata soñando, sin el auxilio de la razón, momento en el que salen de él todo tipo de monstruos y animales simbolizando el mal, la locura, la lujuria, la superstición, etc. Esta idea se ve claramente en uno de los dibujos preparatorios de 1797 en el que un torrente de elementos negativos irradia violentamente de su cabeza.

El manuscrito del Museo del Prado nos dice: La fantasía abandonada de la razón, produce monstruos imposibles: unida con ella, es madre de las artes y
origen de sus maravillas. Es todo un alegato romanticista el incorporar la fantasía
(unida a la razón) como madre de la creación artística. El comentario del manuscrito de la Biblioteca Nacional es mucho más escueto y no aporta nada que no se vea en el grabado: Portada para esta obra: cuando los hombres no oyen el grito de la razón, todo se vuelve visiones.

Por Lunfa de Polema Fetería y Sucundún

Definirse, denotar no es más que limitarse a parecer lo que deseamos ser.

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