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crítica Símbolo y parnaso

Arte culto/ Arte popular

¿Existe algo así como un arte popular en contraposición a un arte culto?

Algunos teóricos, como D. Novitz o L. Levine, piensan que la distinción entre arte culto y arte popular (high art y low art) es una distinción reciente, que no puede retrotraerse más allá del siglo XX. Pero el hecho, independientemente de que ello haya constituido una categoría estética, es que siempre ha habido una tendencia a dividir las formas de arte en cultas y populares o, al menos, a establecer una jerarquía de las artes, en un proceso paralelo al que se ha dado en el ámbito de la retórica, donde se ha afianzado la idea de que existen tres estilos, también jerarquizados. Además de entre los distintos medios de expresión artística –las jerarquizaciones de las artes son constantes en el pensamiento filosófico–, en el ámbito estético y en teoría del arte se tiende a establecer jerarquías dentro de los mismos géneros. Basta con echar un vistazo a la música pop y ver la multiplicidad de tipos que la constituyen.

¿Por qué el arte popular?

El arte que hoy se exhibe en los museos tuvo en su origen funciones sociales, religiosas, políticas, etc. El drama griego, por ejemplo, tenía como objetivo reforzar la unidad social y el orgullo cívico y relataba los mitos comunes en festivales. Por otro lado, el comportamiento ante estas formas de arte popular no era más formal que el que hoy encontramos en los conciertos
de rock. Lo que en una época es arte popular en otra se transforma en arte culto o, dicho de otro modo, buena parte del arte hoy considerado culto fue
en su origen arte popular.

La historia nos enseña que, por ejemplo, músicas que hoy consideramos parte del repertorio culto, fueron en sus días Bela Bartok y su compatriota Zoltan Kodaly, enamorados absolutos de la música popular y del folklore de diversas etnias y países. En sus primeros años, asumieron la ímproba tarea de recopilar más de ocho mil melodías populares investigando de manera personal, en Hungría, Rumanía y Eslovaquia, también en los países balcánicos, Turquía y norte de África. Toda la ingente labor de ambos músicos llegó a la demostración de que existía, en las raíces del pueblo, un auténtico y riquísimo folklore que rechazaba los tópicos imperantes. El material reunido dió pie a aquel itinerario personal de Bartok, que fue marcando unas pautas concluyentes en sus últimas obras, en la que ya lo popular resultaba transformado desde su origen. Del folklore Real se pasó a un folklore Imaginario de considerable esencialidad y rigor. todavía alientan en las notas del “Concierto para Orquesta” e incluso en sus obras casi póstumas, “Tercer concierto para Orquesta”, “Concierto para Viola y Orquesta,” pinceladas melódicas de esa masa de temas y canciones pero traspasada a un clasicismo de austeridad y calidad máximas. El proceso de depuración es impresionante sin que por ello las obras de los anteriores periodos creadores de las magistrales última época.

Ipso facto, han de existir obras exentas de atributos distintivos en post del categórico a encuadrar, en tanto que funcionan en ambos ámbitos casi por igual y en la misma época. Por ejemplo; determinados productos cinematográficos que, perteneciendo mi manera axiomática, al pragma de culto, son, en simultáneo, objeto de cinematografía del
consumo masivo o, como afirma Levine “como el drama shakespeareano” (…). La Ópera fue una forma de arte que era simultáneamente popular y elitista.

Las obras en sí mismas, desde el punto de vista de Levine, serían neutras para la consideración de cultas o populares. El que sean consideradas una u otra cosa, depende de cómo sean consideradas por los guardianes de los
templos de la cultura, lo que coloca la cuestión de qué es arte culto y qué arte popular en la senda de la definición institucional del arte, es decir, de las tesis de Danto, Dickie, etc.

Sería la institución, el mundo del arte, el que, una vez considerado un artefacto como obra de arte, operaría la tarea de clasificarlo
como popular o culto, en función de diversos intereses, características del
artefacto.

La clasificación del arte entre culto popular, es una cuestión ampliamente debatida, especialmente en el ámbito
anglosajón contemporáneo de la teoría del arte.

Desde el punto de vista de los estetas profesionales, se suele achacar al arte popular la falta de los caracteres que la convertirían en objeto de estudio de la filosofía del arte, la cual debería restringir, por lo mismo, sus especulaciones al arte culto. Y es curioso comprobar cómo es especialmente desde el ámbito de los críticos marxistas, desde donde se ha atacado con especial virulencia al arte popular, porque, como bien supo ver Bourdieu, “en el fondo de

los conflictos estéticos late un conflicto político por el poder de imponer la definición dominante de realidad, y de la realidad social en particular.”

Por Lunfa de Polema Fetería y Sucundún

Definirse, denotar no es más que limitarse a parecer lo que deseamos ser.

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