Categorías
Absurdamente grotesco crítica Libertad Literatura

El espejo/ al espejo.

El espejo tras su corte transversal divide el cuerpo humano en dos partes, una de las cuales aparece como reflejo de la otra. Efectivamente, el desnudo de una figura humana presenta una simetría bilateral casi perfecta. Parte de su atractivo, tanto en la realidad como en el arte, reside en la identificación de los lados derecho e izquierdo del cuerpo
mediante una simetría especular.

La cualidad esencial del espejo consiste en que puede reflejar simétricamente los detalles situados en el lado opuesto, intercambiando la lateralidad izquierda- derecha. (A la Alicia de Lewis Caroll, al asomarse al espejo situado sobre el mantel parlante parece como si todas las cosas de la habitación fueran al revés. La comprensión de estas reglas de simetría es, en realidad, una subida a la superficie, el repudio de la falsa profundidad, el descubrimiento de que todo ocurre en la frontera entre dos lados opuestos. Esta superficialidad de los espejos, aplicada a la escritura, conlleva nuevos matices. El espejo descodifica de forma instantánea un mensaje escrito con letras invertidas. Por lo tanto, se podría decir que el espejo funciona como una herramienta mágica capaz de conservar la información. En este sentido puede ser ilustrativo mencionar a Leonardo, quien, al escribir sus manuscritos,utilizaba una forma de escritura invertida que solo podía ser leída con la ayuda de un espejo.

El fenómeno del espejo existe en la cultura en tres proyecciones: la idea del reflejo especular, la imagen del espejo y la del espejo-objeto, y cobra vida en el espacio de la cultura material, espiritual y artística. La conciencia humana ha concedido al espejo los valores estéticos, axiológicos y gnoseológicos que, a su vez, determinaron los papeles polifuncionales y polisemánticos del objeto en la cultura.

*El significado estético del espejo está relacionado con las cualidades técnicas de las
superficies refractarias.
*La función axiológica del espejo la constituye la capacidad del objeto de actuar como indicador de los juicios valorativos. El aspecto gnoseológico del espejo consiste en que puede servir como un medio de aprendizaje y autoconocimiento.
*El aspecto cognitivo del espejo aparece por primera vez en la Antigüedad en los escritos de Diógenes sobre Sócrates, según los cuales el espejo no reflejaba solamente los rasgos físicos, sino que testimoniaba la condición espiritual del ser humano. Según Séneca, el espejo era una herramienta para perfeccionarse a sí mismo.
*La función epistemológica del espejo, es también un tema recurrente en la teoría artística. Alberti concibe el espejo como una herramienta útil para el trabajo.

El principio del desajuste entre el hombre y su reflejo, genera un
malestar que puede ir desde la desagradable experiencia de enemistarse con el falso yo; hasta la peligrosidad de escaparse para siempre del yo real en persecusión del Yo impuesto que nos absorbió. El hombre y su reflejo dejan de ser solidarios: su divergencia toma cuerpo ante el espejo, hasta tal punto que la imagen especular se emancipa y, en último extremo, ya no es percibida como un fenómeno óptico, sino como un rival amenazador.

Por un lado, lo visita el deseo de anular todo el ser que el curso de su existenciale ha hecho adoptar. Por otro lado, la posible pérdida de su identidad aparece como una mutilación, de acuerdo con la causa de las exigencias de la vida social. La relación con el espejo seduce porque extrae su destello de este reverso del paraíso platónico que es el mundo inmóvil de la simetría y las correspondencias.

Desde la sombra de lacaniana; la imagen especular resulta más atrayente porque está desprovista de cualquier tipo de alteraciones y transformaciones: “los simulacros en las obras siempre son más fascinantes que los modelos en los que se
inspiran porque las obras son menos sospechosas de la vida y de la metamorfosis. Están próximas al anquilosamiento de la belleza: les ha alcanzado la muerte”. La percepción de la simetría misteriosa impulsa a creer que existe detrás una contrapartida invisible y mejorada de nuestra realidad cotidiana. Con respecto a eso, la imposibilidad de asumir la propia imagen redobla la imitación a expensas del reprimir más vertiginosa. Se desvanece el sentido profundo del referente original: “El espejo y el doble”

El espejo se vincula a otro motivo de gran importancia en el arte, la narrativa yla estética, me refiero al concepto del doble. Siendo fruto de la época romántica,éste se repitió como un eco y recibió nueva vida en la literatura rusa del siglo XIX, desde Gogol a Dostoievsky, para pasar luego al siglo XX, influyendo significativamente en el arte plástico. Según la interpretación de Otto Rank, este motivo está íntimamente ligado al mito de Narciso. La semántica de este mitograma y la del doble son superponiles. Así, las nociones de muerte y misterio, implicados en el reflejo duplicado, dialogan con el fenómeno de la auto/admiración: “el motivo del doble, cuyo significado primario en el folklore se refiere al alma y a la muerte, no es ajenoa la verdadera esencia del narcisismo. Las tradiciones mitológicas, según traducen que el mundo sería una creación de la auto-admiración a un Dios en el espejo. Cada obra ha dejado de una u otra forma, la levedad en sugestión del reflejo imprevisto… Mery Shelley, Wolfgang Goethe, Marcel Proust, Frank Kafka y la Metamorfosis, Borges y el espejo, Unamuno y Niebla, Oscar Wilde El retrato de Dorian Gray, Lord Henry Wotton es una gran proeza detrás del retrato y de Dorian… Dr Jekyll and Mr Hyde; Sancho Panza/ Quijote; Rodrigo Díaz de Vivar/ Muñoz Gustioz; Juan José Castelli; Gral San Martin…

René Girard elabora su teoría del doble en sus estudios publicados en 1972, 1976 y 1978. Para ello, se apoya en los mitos, en la Biblia, en la etnología, la antropología y las obras literarias desde la tragedia griega. La concepción del doble (como rival o como el hermano enemigo) va unida a una teoría del deseo generador de la violencia: el objeto de nuestro deseo es mimético. Deseamos poseer lo que el otro tiene y de lo cual nosotros carecemos. La realización del deseo produce violencia y enfrentamiento. El objetivo perseguido es lo deseable absoluto, la autosuficiencia divina. La crisis que encarna la tragedia del enfrentamiento entre los «hermanos enemigos» reside en la «alternancia incesante de las diferencias» dentro de un sistema cultural determinado que tiende a mantener siempre ciertas diferencias estables (valores y jerarquías), diferencias que chocan contra la dinámica del deseo generador de violencia.
Ese deseo no respeta nada, el objetivo es la aniquilación de las diferencias. Los antagonísmos motivados por las diferencias ocultan la realidad profunda de que los sujetos son iguales porque persiguen el mismo deseo y se mueven desde el mismo dinamismo de la violencia. El doble aparece entonces como una fuerza que tiende a eliminar las diferen-
cias, impulsado por el mimetismo del deseo. Aquellos que desean lo mismo, y que se
enfrentan por alcanzarlo son dobles. El psiquiatra y el psicoanalista encubren esa revelación bajo la teoría de la ruptura patológica e inconsciente de la psiquis diferenciada y compleja. Para Girard, en el complejo de Edipo, el estatuto de la figura del padre empieza a disgregarse y se va acercando al de la figura del hijo. El padre empieza a ser el mismo que el hijo, y esto genera el sentimiento de rivalidad y de violencia desde el dinamismo oculto del deseo.
Según Girard, la modernidad se caracteriza por la progresiva desaparición de las diferencias que constituían el orden en la sociedad tradicional. Ese orden ha sido sustituido por el de las falsas diferencias románticas, puramente individuales y desprovistas de contenido real. La modernidad desde finales del siglo XVIII (aparición de la literatura fantástica y del tema del doble) corresponde a una crisis general y a la instauración del reino de la violencia, pero sin un retorno al orden, en una creciente indiferenciación que solo suscita diferencias locales y momentáneas, que son etapas de
la destrucción generalizada. Desde el Romanticismo, el mito del doble es un tema recurrente en la literatura occidental, especialmente en la literatura llamada «fantástica» donde ha llegado a adoptar manifestaciones muy variadas que ponen de relieve significaciones y planteamientos bien diferentes. Por sus fascinantes figuras, reveladoras de inquietantes y sugerentes significaciones, el mito del doble ha suscitado y seguirá suscitando estudios diversos que nos remite a la problemática de la misteriosa identidad del ser humano y al enigma de su duplicidad y de su desdoblamiento. Se trata de una problemática compleja de carácter existencial que ha motivado la escritura de numerosas historias de ficción. Por su relación con el enigma de la propia identidad, el mito del doble supera el campo de la ficción literaria y se inscribe también plenamente en el campo de la psicología, el psicoanálisis, la filosofía, etc. En efecto, para todo sujeto humano, la realidad más misteriosa es sin duda el enigma de su identidad y el enigma de la relación con el otro, con el cosmos y con el destino de la vida universal. Esto es así porque, desde el dinamismo de su conciencia, cada individuo se siente un «yo» íntimo, separado y distinto. Él es un sujeto perceptor del mundo y del otro, de los otros que están ahí como un «objeto» con el que tiene que establecer relaciones que pueden resultar eufóricas y constructivas o
disfóricas y destructivas. Pero ni el mundo ni los otros pueden percibir directamente la
conciencia o la interioridad del «yo». Por eso el sujeto humano es, en cierto modo, un extraño para sí mismo y para los otros. Para encauzar su existencia necesita construir y afirmar en cada momento lo que Jung llama el «proceso de individuación» que se debe orientar hacia la búsqueda de la armonía consigo mismo, con los que le rodean y
con el cosmos. Desde nuestra interioridad nos sentimos, por lo tanto, un sujeto único y diferente de todo lo demás. Pero esto no nos permite afirmar, sin embargo, en qué consiste el dinamismo cognitivo y vital de nuestra conciencia, ni qué sentido tiene nuestra identidad dentro de la compleja e inabarcable realidad del Cosmos que nos envuelve y del que formamos parte integrante. Para ello tendríamos que percibirnos
desde fuera de nosotros mismos y conocer al mismo tiempo la totalidad de las fuerzas y dimensiones del universo en el que estamos inmersos. Evidentemente, esto nos resulta inaccesible. Por eso caminamos por la vida en medio de las sombras y de las apariencias buscando la clave de nuestra identidad, intentando olvidar el enigma inevitable de la muerte o luchando contra su poder disgregador para conseguir alcanzar.


Las inquietudes profundas que pone de relieve el Romanticismo hicieron resurgir el interés por la figura mítica del doble, especialmente bajo la forma conocida con el nombre del Doppelgänger, término inventado por Jean-Paul Richter en 1776. Se trata de la imagen «desdoblada» del yo en un individuo externo, en un yo-otro. El sujeto se ve a sí mismo (autoescopia) en alguien que se presenta al mismo tiempo como un doble autónomo, o un doble «fantástico» que produce angustia y desasosiego porque esa figura viene a perturbar el orden normal y natural de las cosas. Este desdoblamiento extraño percibido por la conciencia pone en cuestión los fundamentos de la identidad del sujeto y de su diferencia frente al «otro». [Jean-Paul Richter fue uno de los primeros en abordar de una manera específica el tema del doble con su novela Siebenkäs (1796)]. En esta obra nos presenta la historia de un personaje que, para modificar su vida, se hace pasar por muerto y adopta la identidad de otro llevando una existencia errante por el mundo. Jean-Paul trata así la problemática metafísica/ existencial del desdoblamiento del «yo», escindido entre el
cuerpo y el espíritu y obsesionado por encontrar la unidad frente a la multiplicidad
de las aspiraciones y de los deseos. La filosofía idealista de Fichte ejerció una especial
influencia sobre el pensamiento de J.P. Richter.

La crisis de la identidad y de la conciencia individual en el Romanticismo viene a poner de relieve el dinamismo infinito del Deseo que choca contra los límites que impone al ser humano la realidad aparente del mundo. En ese contexto surge la
filosofía idealista de Fichte que elabora un sistema basado en la oposición entre el Yo Absoluto y el Yo Finito o Relativo.

*El Yo Absoluto afirma su libertad generando el mundo exterior por oposición a sí mismo, y ese mundo incluye al yo empírico o relativo. Éste es un yo desdoblado que debe oponerse también a sí mismo para afirmarse como yo real representándose el mundo frente a él. El Yo Absoluto es el yo deseado por el yo relativo que se encuentra escindido y debe afirmarse enfrentándose a la sensación de vacío y a la nada. Para eso tiene que convertirse en «otro», identificarse con un «doble» que sea el reflejo o la imagen en negativo de alguna de sus múltiples aspiraciones.
La misteriosa duplicación de la identidad personal se manifiesta también en el Romanticismo alemán a través de los temas de la «sombra» y del «reflejo» del individuo que acaban separándose de él y actuando con autonomía propia como ocurre en Peter Schlemihl de Chamisso y en Las aventuras de la noche de San Silvestre de Hoffmann. Esa extraña desintegración de la personalidad produce inquietud y angustia en el individuo que se encuentra así escindido y separado de los demás. La escisión interior del yo y el enigma de su misteriosa identidad… Hay un tema crudo como sushi… ¿Por qué a nadie se le siembra la gana de darme la hora, (ante, cabe, a, contra, de, desde, entre…, etc ante la premisa de la irreverencia de una tal Mary Shelley que despistó con la iniciativa timorata de la que otros vieron como science fiction… Cuando en realidad… Era el tema del doble como primacía, como paso iniciático de la refractaria insolencia y la insoportable realidad de ser injustamente ilusionada en la posibilidad de la existencia que no supo real por resignación del plano onírico sin retribución consoladora, ni guarecer del alma impávida… Frankenstein uhuh

Por Lunfa de Polema Fetería y Sucundún

Definirse, denotar no es más que limitarse a parecer lo que deseamos ser.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .