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Nos siguen pegando abajo.


Tras la pérdida categórica del conflicto bélico ante una potencia militar ferozmente superior como lo era Gran Bretaña, Leopoldo Galtieri dio un paso al costado y presentó su renuncia a la presidencia a finales de junio de 1982. El 1 de julio de ese año, Reynaldo Bignone se hizo cargo del gobierno y, presionado por el descontento popular que para ese
momento ya era incontrolable, abrió camino hacia la transición democrática.

Para 1983 el clima social y político en la Argentina ya había dado un vuelvo y el regreso de la democracia se encontraba en su cuenta regresiva. El llamado a elecciones se concretó en octubre, dándole el triunfo en los comicios al representante de la Unión Cívica
Radical, Raúl Alfonsín.

En ese marco de nuevos horizontes, Charly García editó su segundo disco de estudio: Clics Modernos. El álbum, que salió a la venta el 5 de noviembre de 1983, se grabó íntegramente en New York y trajo al rock nacional la fusión de ritmos propios del pop y del new wave, más bailables, con líricas cargadas de denuncia y de crítica por el pasado reciente, una tendencia que marcaría a la música argentina de la década.

El camino que ya había emprendido Charly García con Yendo de la cama al living se profundizó en su segunda producción solista. Totalmente atravesado por los atroces años
dictatoriales, plasmó en las canciones del disco algunas de las cuestiones que caracterizaron al terrorismo de Estado: represión, exilio, desaparición forzada de personas.

Una de las canciones más emblemáticas del álbum, que luego devino en un himno juvenil, es “Nos siguen pegando abajo (pecado mortal)”. En esas estrofas queda de manifiesto la represión que sufrían los jóvenes que se congregaban, especialmente, en recitales:

Yo estaba en un club
No había casi luz
¡La puerta de salida tenía un farolito azul!
El se desmayó delante de mí
No fueron las pastillas fueron los hombres de gris.
Miren lo están golpeando todo el tiempo.
Lo vuelven, vuelven a golpear
Nos siguen pegando abajo.

Allí, en los conciertos de rock, la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) hacía presencia por dos razones: en primer lugar, para controlar las canciones que se cantaban; en segundo, para llevarse detenidos, algunos por expresarse en contra del régimen, otros porfumar marihuana y otros tantos para dar cuenta de su autoridad e imponer el terror. La relación directa que establecían los miembros de la Junta Militar entre el rock y lo que ellos consideraban subversión se traducía en una constante intervención y opresión sobre todas las manifestaciones que tuvieran alguna conexión con su mundo.Con el proceso de transición democrática ya en marcha, Charly optó por grabar la que sería la obra más aclamada de su carrera y el disco que cambiaría la forma de hacer y de escuchar rock argentino: Clics Modernos. Por un lado trajo las tendencias del new wave, el nuevo ritmo que dominaba la escena musical mundial, lo que fusionó por primera vez al rock con elementos propios del pop para hacerlo bailable. Por otro, realizó un revisionismo histórico del pasado reciente, cuya herida abierta aún sangraba, para dar cuenta de la ferocidad del gobierno de facto para con el pueblo. La elaboración de un plan sistemático de tortura, de represión y de desaparición forzada de personas fue la característica saliente de la atrocidad con que la Junta Militar actuó, haciendo del Estado una maquinaria sanguinaria.

Esto llevó a que la gran mayoría de los actores de la cultura nacional se enfrentaran ideológicamente al gobierno y se convirtieran en víctimas de la censura, de las listas negras, de persecuciones y, en algunos casos, del exilio. También, que todas las expresiones culturales nacidas en el seno de lo popular fueran controladas y reprimidas. Y esa opresión, ese desarraigo y esa incertidumbre que azotaban día a día a los sectores sociales más vulnerables, quedaron plasmados en la lírica de Clics Modernos.

El final de la dictadura militar (1976-1983) propulsó una revalorización generalizada acerca del concepto de democracia y sus valores éticos, morales y ecuánimes. La nueva etapa que se abría no significaba un borrón y cuenta nueva (inmediato y efectivo) en torno al terror dictatorial, sino que sobrellevaba transversalidades y cimentaba caminos de diálogo/disputa/tensión entre distintos sectores de la sociedad.

Por Lunfa de Polema Fetería y Sucundún

Definirse, denotar no es más que limitarse a parecer lo que deseamos ser.

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