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EL GROTESCO ARLTIANO.

La configuración del grotesco, es un aspecto de la riqueza interpretativa porque es uno de los modos aglutinantes privilegiados, una de las formas de operar la síntesis, una manera inédita de unir lo que aparece fragmentado, disperso y uno de los recursos a los que se echa mano para lograr ese efecto cuasi-cómico o semi-trágico que se alcanza, especialmente, en Los Siete Locos. Esos cuatro logros concretados por la manipulación del grotesco eran desconocidos en la narrativa argentina; Arltes el primero darle forma grotesca el universo novelesco y por eso va a tener relevancia la relación que entabla su producción con el grotesco teatral argentino, único ámbito en el que ¹reinaba.

El grotesco puede ser entendido, inicialmente, como un conjunto de procedimientos formales que, puestos en funcionamiento, provocan una movilización del sentido, un desplazamiento significante, una ambigüedad generalizada que, solamente el grotesco logra, finalmente, cohesionar, detener. Teniendo en cuenta la variedad de aspectos que abarca el grotesco, podría considerárselo un elemento organizador fundamental dentro de la narrativa el autor.

El grotesco no destruye porque no se coloca por fuera del objeto o personaje aludido, sino que moviliza el sentido, lo desplaza, lo modifica, desplaza la fijeza, la unicidad, la monosemia. a partir de estos enfoques pluridimensionales, adquiere un nuevo calibre el carácter ridículo, loco, desproporcionado, pleno de inequidades, de personajes y situaciones, porque la locura es uno de los recursos concurrentes en el grotesco.

Los Siete Locos va a impugnar la adicción a la separación de lenguajes cometiendo un crimen (de leso lenguaje), al aliar una palabra noble, abstracta, con un término bajo que denota un objeto sensual o desechado. Esta actitud desencadenó, inevitablemente, la verba de los propietarios “del buen lenguaje”qué condenaron a un autor porque “escribía mal”. Al aproximar lo que está alejado, al unir cosas que habitualmente se excluyen y el violentar las nociones comunes, el grotesco se asemeja a la paradoja porque sobre una sintaxis normal, puede llegar a producir una semántica anómala por lo inesperado. Por eso, el número DOS recorre todo el texto (como unidad mínima); siempre hay dos voces, dos tonos, dos mundos en diálogo: dos lecturas. Entonces, es importante observar en Los Siete Locos cómobueno en su rol es los participantes del diálogo y qué desequilibrio hay entre preguntas y respuestas porque ello conlleva vislumbrar otro de los mecanismos operativos de la escritura ²arltiana.

La permanente alternancia entre discursos largos y juicios contundentes, entre una sintaxis lógica y normal y una significación absurda, entre un discurso sombrío y otro que deshace dicho tono, es primordial en el grotesco en el que ninguna de las dos formas enfrentadas soporta el mayor peso; ni tiene una trascendencia más aguda sino que, en la interacción de ambas, en su resultado, en la significación que producen, se encuentra la verdad”de esta escritura: el mismo fragmentan permite comprobar algunas características más de ella: escritura fuertemente pleonástica que usa un elemento por el otro para desencadenar un relato. No se puede empezar a narrar en el vacío, a partir de cero; siempre debe haber alguien que dé pie para ello. Así, una palabra, puede ser el motivo que, desplazado e invertido dé al receptor la posibilidad de convertirse en emisor y sujeto del enunciado de lo que cuenta estamos ante una literatura que produce a partir de la palabra (lengua y literatura) y no exclusivamente de la realidad: la palabra del otro transporta a otro mundo para volver después a la realidad.

Los aspectos laudatorios e injuriosos son propios de toda palabra y también del lenguaje literario si aceptamos definirlo como poseedor de un exceso de connotación; no existen palabras neutras, indiferentes, no puede haber más que palabras artificiosamente neutralizadas. Ambos mecanismos están presentes en la narrativa arltiana y tienen por función llevar a cabo, a un nivel más, la transgresión el desplazamiento de sentido.

La blasfemia es de punta a punta, un proceso de palabra; consiste en cierta variante, en reemplazar el nombre de Dios por su un ultraje, porque lo único que se posee de Dios es el nombre y sólo por ahí se lo puede alcanzar. Fuera del culto, el nombre de Dios se pronuncia en circunstancias solemnes y una de ellas es el juramento. La blasfemia suscita inmediatamente la eufemia que la corrige en su expresión y la desarma, pero, de todos modos, subsiste enmascarada, despojada de su eficacia semántica. Así anulada, la blasfemia alude a una profanación del habla sin consumarla, y desempeña la misma función psíquica pero invirtiéndola y disfrazándola. Cuando se hace un juramento, en Los Siete Locos, se lo hace expresamente en el nombre de Dios y otras veces, se jura en vano. (Erdosain jura a Barsut que no lo secuestrará; astrólogo pronuncia nombre de Dios: (“¡Gran Dios! ¿sabe el hombre acaso, la consecuencia de sus actos?”) Y Erdosain, repite para sí, palabras de Lenin, el anti-dios; donde aparece la invocación ¡¿Qué diablos de revolución es ésta, si no fusilamos a nadie?! Blasfemia/Eufemia, consuman la interdicción y la disfrazan, (el reemplazo de la afirmación por la negación es una forma capital del grotesco), no transmite mensaje alguno, no se refieren a una tercera persona, no abren diálogo, no suscitan respuesta verbal, pero son motores generadores de la acción y ésta es también, una manera de responder porque Erdosain, viola, ya transgrede su promesa de no secuestrar a Barsut, la acción puede continuar. Los procesos de transformación que hace otro, la afirmación que se hace negación, la movilización de sentido, trazan los rasgos dominantes de esta escritura. Lo bajo, constitutivo de grotesco, se halla presente en el Juguete Rabioso y en Los Siete Locos en el movimiento vertical como rendido, representado por un impulso descendente que se articula en múltiples fases, una de las cuales son, las caídas o pozos narrativos. Después de haber sido acusado de ladrón en la compañía Azucarera donde trabaja, Erdosain, se retira. Por la calle Chile bajó hasta Paseo Colón… Después de esto, se produce una caída en una zona de angustia, donde afloran fantasías en las que lo bajo y el ascenso social ocupan un primer lugar: ” Y nuevamente sus pensamientos caían de rebote en una cocina situada en los sótanos de una lujosisima mansión… Huía hacia otro infierno, a gastar el dinero que no le pertenecía, hundirse más en su locura que aullaba y aullaba a todas horas.” Por último existe en efecto de relato qué es grotesco produce, demarca y moviliza siendo ellos mismos, los puntos condensadores de la síntesis final, la unión de los disgregado, la yunción de lo inconexo rasgos primordiales del grotesco. El más importante de dichos efectos, es el proceso de transformación que provoca una fractura cuyo resultado es la convivencia de sentidos contrarios. Lo cómico en los textos arltianos no surge de lo negativo y está dirigido contra los elementos negativos qué es un efecto que se produce por la mezcla de lo humorístico y lo amargo donde lo festivo está ausente. Definitivamente la obra de arte queda fuera de el género netamente cómico, pero sí, existen efectos cómicos a los que da lugar la diferencia que media entre la magnitud de aquello que se narra y lo que sobreviene lo cómico como espera decepcionada es vigente para definir los efectos producidos que no eliminan ninguna tensión, no son tranquilizadores sino que están mezclados con lo bajo y con lo amargo.

Hay episodios de gran claridad que ilustran esa mixtura de horror y comicidad abundante y frecuente. Uno de ellos, corresponde al momento en que Erdosain presencia la farsa del estrangulamiento de Barsut:

“Del montón informe se desprendían ronquidos sordos. Erdosain seguía con curiosidad la lucha y de pronto de la cintura de Bromberg, que que estaba abultado sobre Barsut con los dos enormes brazos tensos en la sujección de un pescuezo contra el suelo, se desprendió el pantalón quedando con las nalgas blancas descubierto con los riñones.”

El desnudamiento casual produce un efecto cómico y también grotesco, por tres razones; porque no es una escena en la que está presente Erdosain, (sólo está acompañado por el Astrólogo quien toma el tiempo reloj de mano) y ello hace que 8 diferencie de una posible decisión individual de la desnudez de otro que podría acarrear un placer de índole sexual. Como consecuencia de lo anterior, el gasto exigido es menor, por qué está basado en la facilidad con que se asiste al espectáculo y porque se produce en contraste con el acto de dar muerte a un ¹⁴hombre. Nace así el efecto grotesco, que mezcla en dosis iguales, el horror y la comicidad. La mezcla sublima las situaciones vitales y la vulgarizacion de lo trascendente.

Para que el efecto se produzca, es necesario que haya al menos dos elementos en juego; este gesto deja entrever que para Arlt, la literatura no se constituye a partir de la unidad y que, al contrario, siempre debe haber en escena, dos términos, dos tonos, dos veces, dos escrituras. El grotesco permite la manipulación dual sin perderse en ella, porque da lugar a la síntesis, a la unión a la convivencia de sentidos; aspectos que trazan la originalidad de esta escritura, por eso, puede definirse que fue un precursor porque diagramó y concretó este modo operativo, por primera vez en el ámbito de la narrativa argentina.

EL GROTESCO: PUNTO DE PARTIDA Y DE LLEGADA DE UNA SERIE LITERARIA: el grotesco de la narrativa arltiana puede considerarse el punto de llegada y el punto de partida, semejanzas y diferencias, de una serie literaria que incluye la literatura del ochenta y el grotesco teatral argentino. La configuración grotesca que Arlt otorga a sus novelas, confluye en la trascendencia de un maniqueísmo dejando atrás ciertas dicotomías pautadas por la literatura rioplatense del siglo XIX y principios del XX. Descripciones de los personajes con sus caídas en la animalidad sin servir a los fines de una doble legalidad.

Por Lunfa de Polema Fetería y Sucundún

Definirse, denotar no es más que limitarse a parecer lo que deseamos ser.

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