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crítica Literatura

Relatos confesiones como ejes estructuradores

La lectura de Los Siete Locos puede estructurarse en base a los relatos-confesiones que recorren su textura y esto establece el primer lazo formal y uno de los más importantes con la narrativa de Dostoievski: en efecto, entre sus textos MEMORIA DE SUBSUELO, es una larga cadena de confesiones, discursos entrecortados, interrumpidos permanentemente, por las réplicas a las virtuales palabras que puedan provenir de un hipotético otro, confesiones in absentia.

en consecuencia, puede afirmarse, que el eje de todas las novelas de Dostoievski es el reiterado enfrentamiento de los diferentes yo, y por esta razón es que todos los personajes suelen tener en las mismas, su doble.

El Doble, los Demonios, son algunas de las novelas en las que la confesión está omnipresente también, la convención aparece bajo la forma de memoria, como sucede en El Jugador, donde el protagonista confiesa su historia a María y, además, relee los apuntes, donde cuenta su vida, sus memorias.

Hay en Los Siete Locos pluralidad de voces que no llegan a fusionarse nunca, ni siquiera a enfrentarse, pero sí tienen muchos puntos en común, tantos elementos interrelacionados que los relatos-confesiones parecerán aspectos diferentes de una misma unidad. Hay en un texto distintos mundos confrontados sino uno solo, el de la marginalidad y dentro de ella, matices de variación que están íntimamente emparentados: prostitución/explotación, mendicidad, proyecto societarios incongruentes, que se ubican del lado de allá de la ley, inventos de los de corporizan, etc…

Esa diferentes voces que cuentan aspectos distintos de lo mismo, provocan un aparente congelamiento de la acción y un estatismo supuestamente corroborado por los vacíos, las zonas de angustias, simulacros de puntos muertos del espacio narrativo.

El nombre relatos-confesiones aparenta ser una redundancia, ya que reúne dos significantes en apariencia, sinónimos.

La confesión es un relato que un confesante hace a un confesor acerca de los pecados de su vida pasada cuya finalidad es la penitencia y la absolución; esta definición remite a la religión cristiana, a la culpa y a la aceptación, mejor dicho, al reconocimiento en un sistema que inscriba determinados hechos circunscritos a un pecador.

En la misma novela aparecen con el nombre de confesiones. Además, lo que les da el carácter de confesión, es estar referenciados al mal y pertenecer al pasado personal de protagonista. Sin embargo, falta en dichas confesiones la palabra absolutoria, afirmativa que diga yo te perdono “en el nombre de….” E imponga una penitencia.

La ausencia de justicia de castigo de justicia de penitencia está movida por la condición del confesor, porque en Los Siete Locos, la confesión se hace ante uno que es una igual, pero esto no podrá sostenerse y solamente cuando Erdosain se confiese con alguien de “diversa condición”, es decir, que no sea partícipe del pecado común, que se ubique en las antípodas del mundo al cual pertenece dicho pecado, entonces su relato alcanzará el matiz cristiano de la confesión como aplazamiento de la culpa: la penitencia (negada su procedencia de “otro” porque parte de “yo”) será la muerte; la trascendencia se concretará por el gesto salvador del otro, que recuperará del olvido y de silencio, equivalente a la muerte. Erdosain ordenando escribiendo el relato de sus confesiones, releyéndolas luego, después. La voz del confesante se pierde, se aleja, finiquita: nace la letra presente, la escritura. Este atributo de la escritura como recuperación, no es tan nítido en la órbita del confesor en ninguna novela de Dostoievski. Se comprueba la amplificación de un procedimiento en acción.

En el sermón cristiano se forma entre quién habla y su destinatario una relación de exhortación, predica, adoctrinamiento sin embargo, quien escribe o habla suele ser de la misma condición que aquellos a quienes se dirige. La diferencia de condición se manifiesta en la confesión y en Los Siete Locos tal distinción tiene vigencia aunque más no sea por omisión: no se manifiesta en ningún momento que Comendador pertenezca al mismo mundo del confesante. La semejanza de los personajes hace necesaria la introducción de la distancia para justificar además el cambio legalidad: el pasaje a la escritura.

Aspectos vanguardistas de la narrativa ARLTIANA entendiendo como tal, un intento literario diferente de interpretación de lo real o, lo que es lo mismo, de una mejor ilusión del realismo.

Carácter marcadamente antinaturalista, que traspasa su relación con el lenguaje normal hasta la convicción de que dicha normalidad es ideológica y se subleva contra una cierta manera de legislar frente a la realidad como tal. Cualidad subversiva virtual, ajena a los escritores de Boedo.

Carácter notoriamente social de la materia narrativa.

El enaltecimiento aventurero desde la marginalidad en contra del orden, la búsqueda intencional del alejamiento de cánones burgueses de vida y el reencuentro con el mal, la prostitución y la locura.

Apelación al imaginario, una retrospectiva hacia el plano onírico, al deseo de André Breton y sus seguidores de aproximarse a la imaginación como órgano aventurero. El mundo de los sueños, con todo su valor polémico: Sigmund Freud, y el Surrealismo, se patentiza espacialmente, en Los Siete Locos, específicamente, donde las zonas de angustia, los delirios, las fantasías, los disparates como alternativa factible, la construcción mágica despojada de la abstracción, conforman otra isotopía con disyunción paradigmática, otro mundo

Representaciones de la “otra vida” de los hombres, la vida oscura, oculta. Metáfora del inconsciente, del secreto de la concretización, verbigracia; (llave manchada de Barba Azul)…

Un dato para nada prescindible: la vuelta de tuerca dentro de la narrativa de iniciación que, Los Siete Locos como regreso al mundo infantil aventurero, no corrupto. Como pantalla contra la que percibimos los destellos de un mundo adulto y su reafirmación: racconto al vínculo padre e hijo, entramados de la existencia infantiles don del espíritu aventurero se subsume oxímoron, a la contracara del orden para Erdosain: confirmación que, a través de la memoria, retorna a quién primero impuso la ley y el orden través la castración violenta.

Por Lunfa de Polema Fetería y Sucundún

Definirse, denotar no es más que limitarse a parecer lo que deseamos ser.

3 respuestas a “Relatos confesiones como ejes estructuradores”

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