Categorías
crítica La espantosa levedad del Parecer y no Ser. Literatura Sociedad

Doppleganger

DOBLE. Del latín duple, sosias. (ing: doppel; fr: doublé; i:. Doppio; al: Doppel; port: duplo). Persona que tiene parecido con otra hasta el punto de poder ser
confundido con ella.2. Quien sustituye a un actor o actriz en
determinados momentos del rodaje cinematogáfico.
La voz doble traduce la figura del Doppelgänger (literalmente,
caminante doble): la reproducción exacta de una persona, si no en su apariencia (sosias), al menos en su carácter o función dentro de un relato
(conocido, en ese caso, como alter ego). Nombrado por primera vez por el novelista alemán Jean-Paul Richter en 1796, en su obra Siebenkäs, el
Doppelgänger se ha visto teorizado desde la antropología, la filosofía y, sobre todo, el psicoanálisis, y posee una importancia vital en la ficción
fantástica y de terror. Se trata, en efecto, de uno de los motivos por
excelencia en este ámbito imaginativo, junto a otros como la vida después de la muerte o la alteración de las coordenadas
espaciotemporales. Ello no quiere decir que no tenga presencia en otros dominios, o que su significación se limite a esta dimensión tan concreta.
Muy al contrario, el vocablo doble da pie a fecundas lucubraciones en torno a la creación ficcional en su conjunto, especialmente en el modo de representación dramático o el terreno del cine, y aun al
procesamiento de la realidad por parte de los medios u otras instancias menos tangibles. Bien mirado, vivimos rodeados de dobles, de réplicas que –ya inocentemente, ya con intenciones aviesas– disputan la
legitimidad del original, esto es, de los sujetos y objetos primigenios.

Desde que Platón describiese nuestro mundo como una burda reproducción del plano de las ideas, nos acompaña la inquietud de encontrarnos con nuestro igual y, lo que es peor, descubrir que la copia somos nosotros.

Freud en célebre ensayo de 1919 «Lo siniestro» (Das Unheimliche) y esgrimidas por los teóricos de lo fantástico en su indagación de los rasgos temáticos respecto del doble y las implicaciones psicoanalíticas del género. El doble, dice Freud, es uno de los disparadores del sentimiento que da título a su obra. Remitiéndose al importante trabajo de Otto Rank –sucintamente titulado Der Doppelgänger (1914)–, repara el padre del psicoanálisis en la evolución de su significado cultural: de garante de la supervivencia en sociedades arcaicas como el Egipto de los faraones –donde los artistas
modelaban la imagen del muerto con sustancias duraderas, como un medio de alcanzar la inmortalidad–, pasa a ser, en las leyendas nórdicas y germánicas, «un siniestro mensajero de la muerte» (Freud, «Lo siniestro», p. 2494), o lo que es lo mismo, un signo de mal augurio: «El que ve a su doble es que va a morir», decía Strindberg (Lecoteux,
Hadas…, p. 8), mientras que Schopenhauer dedica un capítulo de su Ensayo sobre las apariciones de fantasmas (1851) a este fenómeno, denominado autoscopia. Reconoce, aun así, Freud un poso del significado originario, en cuanto propicia la observación y crítica del propio yo, su aislamiento como objeto de estudio, tanto de las partes
reprimidas como de las aspiraciones relegadas a lo largo de nuestra evolución psicológica.

El análisis freudiano se centra en el desconcertante relato «El
hombre de la arena» (1817), del romántico alemán E. T. A Hoffmann, precursor de Edgar Allan Poe y, en un sentido amplio, del cuento fantástico moderno. El motivo del doble es recurrente en su obra: no solo aparece en el título mentado, sino también en su novela de aires góticos Los elixires del diablo (1815) y en varios cuentos. Su presencia produce el efecto de desfamiliarización y rebrote de los traumas del pasado que Freud atribuye a lo unheimlich; y es que, como señala, la repetición de lo semejante representa «un retorno a determinadas fases de la evolución del sentimiento yoico, en una regresión a la época en que el yo aún no se había demarcado netamente frente al mundo exterior y al prójimo». La comparecencia del doble, aclara, no es garantía de la activación del sentimiento siniestro; parece existir, con todo, una conexión inconsciente entre un impulso de repetición en teoría inherente al ser humano y ciertas manifestaciones de la psique refractarias al principio del placer. Dicho de otra manera: la irrupción del doble siempre supone, en mayor o menor medida, una perturbación del
ánimo, un cuestionamiento del yo y, por extensión, de la realidad circundante; que esta perturbación se quede en una simple disrupción psíquica u ontológica, o que se sugiera como una amenaza, como un peligro efectivo, dependerá del tipo de discurso. Habrá que considerar,
asimismo, el grado de literalidad del elemento: así, mientras que, en la literatura fantástica clásica, el doble existe en el plano superficial de la diégesis –esto es, con independencia de interpretaciones ulteriores–, en
líneas de una mayor abstracción o próximas al contexto posmoderno exige desde el primer instante una lectura metafórica, superpuesta al
hecho sobrenatural en sí (normalmente asociado al fenómeno de la bilocación). Lo mismo ocurre con los fantasmas, frecuentemente empleados para significar el regreso del pasado o la insurgencia de traumas sepultados por la conciencia (individual o colectiva). Este uso
simbólico tiende un puente entre la ficción fantástica y esa otra, de
carácter más realista, que acude a estos motivos sin vulnerar las leyes de lo real, valiéndose, como mucho, del recurso al sueño o el delirio; ejemplos de esto podrían ser títulos tan disímiles como El Doble de Dostoievski, Rayuela de Cortázar, El club de la lucha de Chuck Palahniuk o, en el cine, Vértigo de Alfred Hitchcock, Persona de Ingmar Bergman o
Cisne Negro de Darren Aronofsky.

Literatura

Doppleganger Sancho/Quijote

Aunque la contemplación del yo repetido –total o parcialmente– sigue suscitando un punto (o mucho) de desasosiego, lo cierto es que en ninguna de las obras listadas se trascienden los límites de lo posible; el doble es, en varias de ellas, de tipo subjetivo o, cuando más, ambiguo, proyectado por una mente en
conflicto consigo misma (Jourde & Tortonese, Visages du double…, pp. 92-93). En cuanto a las demás, se trataría de un recurso argumental que no afecta a la consistencia de la diégesis.
Qué duda cabe, no obstante, de que ha sido la tradición de lo
sobrenatural la que de forma más sistemática y consecuente ha
explotado el motivo en cuestión. Su utilización en estos pagos se
remonta a la mitología y los relatos fundacionales (Narciso, Cástor y Pólux), pasando por los cuentos de Las mil y una noches, la narrativa caballeresca y otras manifestaciones de corte popular. Es, sin embargo, en la narrativa gótica y el Romanticismo germano cuando más relieve y carga siniestra adquiere.

Ya en nuestra época, el motivo del doble se ha explotado en los más diversos géneros, con miras a la reflexión sobre la identidad del sujeto y aun los rasgos que lo definen como humano. Respecto a lo primero, es de destacar una obra como El hombre duplicado (2002), de un novelista de indudables aspiraciones filosóficas como José Saramago, o antes que él, varios cuentos y poemas del también filósofo Borges, especialmente «El Otro», «Borges y yo», así como algunos de los versos contenidos en
El otro, el mismo (1946). Véanse, asimismo, El Vizconde demediado, de Calvino (1952) –donde el protagonista se ve literalmente dividido en dos mitades– y, en España, el menos interesado en asuntos
preternaturales Miguel de Unamuno, sobre todo con El otro (1926) y el relato –este sí fantástico– «El que se enterró» (1908).

Mark Hanauer

En cuanto al segundo aspecto, se impone su reciclaje en el terreno de la ciencia ficción, donde no se trataría tanto de presentar a personajes intercambiables en su físico –aunque también se hace, como sería el caso de The Bodysnatchers de Jack Finney (1955), luego llevada al cine por Don Siegel y Philip Kaufmann, o Who Goes Out There?, de John W.
Campbell (1938), base del clásico La cosa (1982), de John Carpenter – ni de presentar la mitad oscura de los protagonistas –si bien es un lugar común en los cómics y películas de superhéroes, en especial Spiderman, uno de cuyos antagonistas es un avatar de su propia persona– cuanto de
explorar la ontología de criaturas manufacturadas a nuestra imagen y semejanza, que luchan por su legitimación en nuestro mundo y pueden llegar a presentarse, también ellas, como una amenaza: el ejemplo más
obvio sería el de los robots –así bautizados por Karel Čapek en su drama R. U. R. (1920) y habituales, ya en su apariencia mecánica, ya como replicantes, en la producción de capitostes del género como Isaac Asimov, Frederik Pohl, Philip K. Dick o, en el medio hispánico, Domingo
Santos, Rosa Montero o Cecilia Eudave–, pero también se debería incluir aquí a otros seres, como el Golem, las creaciones de Pigmalión, los clones, los cyborgs o el mismo monstruo de Frankenstein (moderno Prometeo), que en la modernidad deviene un referente de gran repercusión en toda forma de arte. Todos ellos llevan a cuestionarnos nuestra preeminencia en la Creación (siendo nosotros mismos, al fin y al cabo, dobles del Creador).

Jugar con la idea de que sean ellos, y no nosotros, los depositarios de la autenticidad. Es una idea inherente al motivo desde sus orígenes (recordemos de nuevo al monstruo de Frankenstein), que encuentra en
la moderna ficción especulativa –evolución, según muchos autores, de lo fantástico decimonónico– su expresión más depurada y estimulante.

El doble idéntico también ha tenido, y tiene, presencia en el
discurso humorístico, como fecunda fuente de equívocos y ambigüedad…

Por Lunfa de Polema Fetería y Sucundún

Definirse, denotar no es más que limitarse a parecer lo que deseamos ser.

Una respuesta a “Doppleganger”

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .