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¿Día del broli? Cervantes

Barroco siglo de Oro CervantesEspaña se había hecho más sólida que nunca, afirmada en una ortodoxia religiosa sin reservas, en el más exaltado orgullo nacional. pero la vida española estaba llena de contrastes. Mientras dos tercios de la infantería sostenían en Europa una lucha desigual, la corte de Felipe tercero y de Felipe cuarto, que era ostentosa y frívola, se ocupaba solamente de fiestas, y de intrigas.Las letras llegan a su apogeo, y favorecen nuestros más grandes pintores; en cambio las inquietudes científicas, declinan gravemente en una apariencia de grandeza y desengaño. Así surge lentamente el pesimismo, reflejado en distensión del vivir hispano.La literatura se reparte en diversas direcciones, que si bien se entrecruzan armónicamente en la complicada ironía cervantina, aparecen por lo general, como actitudes unilaterales, o contradictorias a la exaltación heroica: escape hacia la belleza real cínica negación de valores y al ascetismoCervantes, heredero de la ideología renacentista, y de la Fe en la naturaleza; propugna como estilística la misma que Valdés: le hablas llana, regida por el juicio prudente, cómo expresa en don Quijote en él pasaje “Camino a las bodas de Camacho” dice el licenciado que “El lenguaje puro, el propio, el elegante, y el claro está en discretos cortesanos, Aunque hayan nacido en Majadahonda.Dije discretos, porque hay muchos que no lo son. Y la discreción es la gramática de un lenguaje que se acompaña con el uso.Yo señores, he estudiado cánones en Salamanca y he de decir mi razón con palabras claras llanas y significantes.”Cervantes fue uno de los escritores más interesados en las cuestiones del lenguaje. Aborda repetidamente los problemas que preocupaban a los espíritus cultos entonces: la ilustración del romance, la discreción como norma del buen hablar, el empleo de los refranes. Percibe y recrea, con aguda intuición, la variedad lingüística, correspondiente a la diversidad de esferas sociales, y a las distintas actitudes frente a la vida; y posee un finísimo sentido de la palabra en sí a causa del cual se complace en juegos que operan, unas veces con el concepto, otras veces con el cuerpo fónico de los vocablos.Son inevitables las gustosas concesiones a una tendencia que venía de lejos, desde el cancionero Guevara, Y que abundaba con recursos artificiosos.Lo más característico del estilo Cervantino, es su prosa más. La más retocada es Galatea.En “El discurso sobre la Edad de Oro”, y otros pasajes idealizados del Quijote, ofrece notable abundancia de epítetos, y los usuales primores de la disposición simétrica, si bien con fines caricaturescos, no deja de brotar, a menudo en “El Quijote”, la retórica ampulosa en altisonante imitación de los libros de Caballería. El estilo típico de Cervantes es la narración realista, y el diálogo familiar. En sus escritos, la frase corre suelta, colgada en la sintaxis, con la fluidez que conviene a la pura calidad de la vida; en vez de la fría corrección atildada. Esa facilidad inimitable, compañera del humorismo optimista y sano, es superior a todas las amarguras eternas de la lección del lenguaje Cervantino.

“Historia de la lengua española” Rafael Lapesa, (novena edición 1981), prólogo de Ramón Menéndez Pidal.Editorial Gredos

Por Lunfa de Polema Fetería y Sucundún

Definirse, denotar no es más que limitarse a parecer lo que deseamos ser.

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